Romería

La romería se celebra en un inigualable entorno natural de la sierra, en unos terrenos conocidos como el Navazo. De ahí que a la Virgen se le de el nombre de Pastora del Navazo cuando va de romería. Esos terrenos son propiedad de doña Julia Romero y su familia que permitieron la construcción de la ermita en 1968 para que la Patrona de Pruna tuviese un lugar digno para celebrar ese día tan especial para muchos.

La tradición era llevar a la Virgen a hombros hasta la ermita en su pequeño paso o parihuela con cuatro varales y un pequeño palio que se cubría de flores.

Posteriormente se portaba en un paso con el palio de terciopelo azul, siendo la entrada en el pueblo muy espectacular y lucida, hasta que la hermandad adquirió una carreta que era del Simpecao de la hermandad del Rocío de la Caleta (Málaga), en la cual sigue procesionando la imagen en la actualidad (más datos en enseres), cambiando por completo las antiguas estampas de la romería de Pruna, pero dando paso a otras no menos bellas.

Para ese día, a la Virgen se le coloca un sombrero o “pamela” adornado con flores, saya y manto, a modo de traje de pastora.Aunque el atuendo completo para las imágenes que van vestidas de pastora lleva sobre los hombros una capa rematada en flecos.

Este modo de vestir a las imágenes para las romerías está inspirado en el atuendo que las damas de la corte utilizaban cuando iban al campo en el siglo XVIII, esa capa se utilizaba para proteger las manos de las inclemencias del tiempo. También el traje de reina con el que se atavía a la Santísima Virgen está inspirado en las vestimentas de esa época, los encajes, los brocados, los dorados (ver más detalles en enseres)

El siglo XVIII, la etapa del arte Barroco, fue sin duda alguna la que inspiró y marcó a todo tipo de artistas de la imaginería, de los bordados, de la talla en madera, orfebres, vestidores y camaristas o camareros de las imágenes aun hoy en día, para llevar a cabo su obra.

El significado de vestir a la Santísima Virgen de Pastora para la romería, no es otro que el ser Divina Pastora de nuestras Almas, Pastora que cuida y protege a su rebaño que somos todos nosotros, porque a través de Ella, que es intercesora y mediadora, llegaremos a Dios.

El día anterior a la romería, el sábado por la tarde, se celebra una misa romera en la iglesia, la que nuestro querido coro realiza de manera tan especial, con amor y devoción por nuestra Patrona, ingredientes suficientes para hacer un acto emotivo, y lleno de sentimiento. Durante todo el día son muchos los que se acercan a dejar flores a la Virgen para el exhorno de su carreta y este año por primera vez y a propuesta de la Asociación de caballistas del pueblo se le ha hecho una ofrenda floral en la puerta de la iglesia, un acto muy entrañable y que demuestra una vez más que Pruna se vuelca con su bendita Madre. De seguro este acto irá a más y en años venideros la hermandad quiere hacer partícipe a todo el pueblo de esa ofrenda floral.

El camino esta lleno de Salves y a la salida del pueblo como herencia familiar a la Virgen se le coloca un ramo en las manos un ramo de espigas, antes era su abuela y ahora lo hace su nieta Fina Rodríguez, simbólicamente este gesto tiene que ver con las cosechas y con la tierra, en un entorno donde muchas personas tienen como medio de vida el campo y dependen de sus cosechas para vivir, se le pone en las manos este ramo para que Ella los proteja y sea un buen año para todos.

A las 12 con la llegada de la Virgen se celebra una multitudinaria misa a las puertas de la ermita. Una vez terminada, se lleva a la Virgen hasta su nuevo altar donde se ve más guapa que nunca, y allí estará recibiendo la visita de todos los que la quieren, demostrándole sus agradecimientos en forma de plegarias, de rezos o de cantos.

A las 6 de la tarde se hace el camino de vuelta, como siempre el día sabe a poco, pero aún quedan muchas emociones por vivir. Sobrecoge el imponente paisaje del atardecer y como le va cambiando la cara a la Virgen con esas luces.

La entrada en el pueblo es espectacular, se la recibe con una petalada en la casa de María “la camperita”, petalada que ella llevaba tanto tiempo haciendo sola y que la hermandad y el pueblo quiso hace años implicarse en ese emotivo momento para que no lo perdamos como otras tantas cosas que hemos ido dejando atrás.

Esa petalada es el recibimiento que se le hace a la Virgen a su llegada al pueblo y como agradecimiento por habernos permitido cumplir un año más con la tradición de su romería.

La carreta llegará a la puerta de la Iglesia entre el cansancio y la satisfacción de haber cumplido con la Virgen lo que tantos años venimos haciendo.

Esos últimos momentos de despedida son para muchos muy tristes, sobre todo para los que se tienen que marchar fuera y esperar un año sin tenerla cerca día a día; pero seguro que cuando la Virgen se queda sola en la iglesia, cuando ya no hay sonidos de tambores, ni gritos de guapa, ni cantos ni plegarias, estará más contenta que nunca de haber hecho de nuevo el milagro de vernos a todos juntos, con el único fin de demostrarle nuestro AMOR un AÑO MÁS.

¡VIVA LA PATRONA DE PRUNA!
¡VIVA LA MADRE DE DIOS!
¡VIVA LA PASTORA DEL NAVAZO!